martes, 17 de abril de 2007

Velorio II

Esto fue tomado de el periodico "El Caribe"

En los campos dominicanos es tradición comer en los velorios, mientras velan al difunto en medio de la sala de su vivienda por familiares, amigos y allegados.
Se acostumbra habilitar un lugar que sirva de cocina, donde se instala o se improvisa un fogón, para aderezar el infaltable sancocho que se brinda a todos los que van a darle el pésame a los dolientes.

En una ocasión, en un velorio, en un campo del Cibao, falleció un rico hacendado, y para los asistentes se preparó un sancocho, elaborado en una enorme paila con una variedad de carnes y una diversidad de víveres.

Los visitantes, tras dar el pésame a los dolientes, se trasladaban al patio, para disfrutar de café, jugo y otras bebidas refrescantes, mientras con ansiedad esperaban que se sirviera el suculento sancocho, cuya preparación estaba a cargo de varias señoras amigas de los familiares del difunto. Dos jovencitos que aparaban en la cercanía con una bola de jabón, a manera de pelota, ésta se le escapó y cayó en la paila donde se cocinaba el sancocho, arruinándolo, sin nadie percatarse.

La gente se vino a dar cuenta que el sancocho se había dañado por la espuma en los platos y el inconfundible sabor a jabón. Los comensales incómodos lo menos que hicieron fue maldecir a los culpables de arruinar la comida, los cuales desaparecieron del lugar sin dejar rastros.

A pesar de la “solemnidad“ del velorio, algunos de los asistentes protestaron y hasta se atrevieron a pedir que se preparara un nuevo sancocho. Ante esa petición, los dolientes se acercaron a las señoras encargadas de la cocina para ver qué se podía hacer, pero éstas se negaron rotundamente a preparar otro sancocho.

“No hay tiempo para preparar otro sancocho, eso es imposible porque el entierro se ha fijado para una hora determinada. Nos negamos rotundamente; ni aunque baje un ángel del cielo vamos a hacer otro sancocho”, dijeron las damas en tono incómodo y quejumbroso a la vez.

“Yo no sé que haríamos si agarramos a uno de esos malvados que arruinaron el sancocho”, dijo una de las improvisadas cocineras con los puños cerrados y amenazantes.

Ante esa situación los asistentes al velorio insistían en voz baja: “Queremos sancocho, tenemos hambre, cómo vamos a soportar una caminata tan larga a pie hasta el cementerio”. Algunos que habían ido a dar el “pésame” a los dolientes, al percatarse de la falta del sancocho, optaron por marcharse, porque “ahí ya no hay ná”.

El cortejo fúnebre partió desde la casa del hacendado. El féretro era conducido por varias personas amigas, luego seguían los dolientes, después los amigos y relacionados.

Además de la tristeza por la pérdida de un ser querido y conocidos en todo el pueblo, se sumaba también la falta del sancocho, lo que había contribuido al desánimo de los acompañantes al campo santo, por tener la barriga vacía.

Un chusco dijo que hay un sancocho que se está cocinando, el de la reelección, y que lo disfrutará, aunque le echen jabón, porque no se va a quedar con la barriga vacía, como en este velatorio.

Miguel A. Matos es periodista.
mmatos37@hotmail.com

Lluvia

La lluvia siempre ha servido de inspiracion melancolica a diferentes tipos de artistas. En nuestro pais el campesino se regozija cuando despues de unos meses de sequia la lluvia empieza a caer, pero luego pone la cara larga si esta continua mas alla de lo anhelado.

Hay muchos dicho y creenzias alrededor de la lluvia; "muchacho pa' que se te quiten esas epinillas de la cara, lavatela con la promera agua de mayo".

La primera lluvia que cae en el mes de las flores es siempre fuente de supersticiones, y admas sirve para todo: desde curar el sarampion hasta el pecho apretao(asthma).

Los 'carajitos' aprovechan para bañarse bajo los aleros de las casas con hojas de zinc, estas ya estan desapareciendo de los barrios para dar lugar a las casas 'de plato'. El agua lluvia se dice que es mas saludable que la del la llave, pero con el nivel de contaminacion actual de nuestro terruño, esto hay que cojerlo con un granito de sal.

En los campos se recoje en un gran tanque de metal, que casi siempre se reviste de cemento para evitar la corrosion, el cual cubren con una tela de saco para mantener las impurezas fuera del agua.

Pero en los EUA, la lluvia solo presenta problemas, la gente anda apresurada, maneja como loca en las autopistas. En esta pais la lluvia es bien impersonal es como un obstaculo mas a la apresurada vida y el teje-maneje diario.

Y usted que opina?

domingo, 8 de abril de 2007

Velorios

"Caul de ustedes es que tiene el romo" - Esa fue la primera expresion que Wilson dijo al llegar a la funeraria.
Esta es una de las caracteristicas de los velorios, no importa que sea aqui o alla. Pero hasta ahi llega la connexion. Aqui, en los E.U.A. es algo muy impersonal, se pone al difunto para que lo vean hasta cierta hora, no permiten café o comidas, y no permiter a niños tampoco. Es bastante impersonal y frio. Y solo se oye el monotono "te acompaño en tus sentiminetos". Nadie se trasnocha velando el cadaver y al otro dia todos estan como si nada.

Mientras tanto en nuestro pedazo de tierra, las coasa son mas afectivas. "Plinio, hay que buscar el café, ya la gente 'ta llegando", es lo que se escucha entre sollozos. La gente empieza a llegar a media tarde y de inmediato se forman los grupitos (los cuales son aptos para poder sobar a la 'jevita' que uno se estaba ligando desde un tiempo), unos ha recordarse de los tiempos, pues talvez no se han visto en mucho tiempo, otros empiezan ha hacer cuentos 'coloraos'.

Al caer la tarde, empiezan ha aumentar los zollosos y la griteria:
"Hay Fulgencio, porque te fuiste y me dejaste", como si el muerto tuviera la culpa de morirse sin pedirle permiso. "Hay Dios mios 'eto si 'e grande". Y asi hasta entrada la noche, que es cuando empiezan a aparecer los licores para ahuyentar los miedos de infancia y el frio de la madrugada.

Y usted que opina?